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La Nueva Economía de las Soluciones en América Latina | P3 Ventures Líderes en Emprendimiento para el Crecimiento Empresarial

27 Mar 2014

Artículo creado por Mario Reyes, Gerente de Research de P3 Ventures S.A. y Publicado en NextBillion.net

(http://espanol.nextbillion.net/blogpost.aspx?blogid=3206)

 

 Crédito: Flickr / Opendemocracy

 

Los países de América Latina enfrentan una encrucijada al perfilar una ruta de desarrollo económico y social sostenible. Luego de muchos experimentos fallidos, vemos indicios del agotamiento de una estrategia que privilegia la competencia por sobre la cooperación, y que no ha sentando las bases necesarias para el desarrollo de actividades económicas más intensivas en conocimiento, de mayor valor agregado y que se hagan cargo de los desafíos de sustentabilidad social y ambiental. Para modificar este rumbo, debemos primeramente repensar el rol de la empresa, en sus interacciones con su entorno político, con el medio ecológico y con la comunidad.

 

Al explorar nuevas formas de concebir la relación de la empresa con su entorno, podemos hacernos cargo del desprestigio que en muchos países rodea a la actividad empresarial y emprendedora, y superar el mito de que las soluciones a los grandes problemas sociales solo pueden surgir desde arriba, a partir de regulaciones y políticas de gobierno –desconectadas de la dinámica del mercado, así como del poder de las redes y de un substrato de confianza, capital social y liderazgo privado.

Un fenómeno como la emergencia de las llamadas “empresas B” y de los emprendimientos sociales, es un síntoma de la ampliación del rol de la empresa en el siglo XXI –así como una respuesta a su conflictiva relación con el entorno. De una definición minimalista de empresa, centrada en la maximización de utilidades de los accionistas en el corto plazo, avanzamos a una definición que prioriza la creación de valor a la comunidad entendida en un sentido amplio –incluyendo a trabajadores, proveedores, clientes, y el impacto medioambiental a lo largo de todo el ciclo de vida del producto y de la cadena de suministro.

 

Las “empresas B” son empresas generadoras de “valor compartido” y que realizan una contabilidad de “triple resultado”, que toma en cuenta los resultados financieros, pero también su impacto ambiental y social. El término “valor compartido” fue acuñado por Michael Porter* y va a contracorriente de la definición minimalista de empresas que prevaleció durante la mayor parte del siglo XX, difundida con fuerza a partir de Milton Friedman**

 

Tras la emergencia de un modelo híbrido como el de las empresas sociales o empresas B, subyacen nuevas formas de colaboración y de ecosistemas que orquestan valor con la participación de distintos actores públicos y privados –incluidas las empresas, con un rol ampliado que incluye la generación de “valor compartido” y la responsabilidad social en la base de su estrategia. La llamada “economía de las soluciones alude a la articulación ecosistemas que se organizan en torno a la creación, distribución y financiamiento de soluciones a problemas sociales y ambientales relevantes. El principal retorno que se espera obtener –aquello que se busca maximizar -es el impacto social, la “moneda” que atrae a inversionistas de impacto, quienes buscan obtener retornos financieros, pero cuya principal motivación no es otra que invertir de manera sostenible en soluciones viables y escalables a problemas atingentes. Es el caso de Khosla Ventures, Acumen, Nesta Impact, entre otros. Al mismo tiempo, existen iniciativas que promueven la inversión de las masas –el crowdfunding –dirigido a iniciativas de impacto social, como es el caso de KIVA.

 

Las grandes empresas son también actores que promueven el desarrollo de nuevos emprendimientos sociales, impulsando nuevas formas de colaboración dentro de estos ecosistemas, y asumiendo un rol social que las aleja de un concepto restrictivo de empresa y las acerca a la noción de “valor compartido”. Como parte de esta “economía de las soluciones”, las corporaciones orquestan valor social, pero no lo hacen en solitario, sino en colaboración con inversionistas, con sus proveedores, con emprendedores (incluyendo intraemprendedores) y con sus clientes. Corporaciones como Deloitte, Ernst & Young, Santander, Hewlett-Packard y Goldman Sachs han impulsado iniciativas que apoyan la innovación y el emprendimiento social, ofreciendo acceso a recursos humanos, financieros y clientes para escalar sus operaciones***.

 

En América Latina persisten fuertes desigualdades sociales y sectores al margen de las oportunidades, lo que exige nuevos “contratos sociales” que vinculen de forma constructiva –y no como antagonistas –a las empresas, gobierno y sociedad, en procesos inéditos de colaboración que permitan construir nuevas y mejores soluciones a los grandes problemas de sostenibilidad económica, social y ambiental que hemos de enfrentar en las próximas décadas.

 

¿Cuáles son los siguientes pasos? Abrir conversaciones entre actores públicos y privados, entre empresas, gobiernos, universidades y actores de la sociedad civil, en un espacio contenido, que tolere experimentos que pueden requerir adaptaciones y generar frustraciones en el corto plazo, pero que bajo el amparo de liderazgos comprometidos pueden dar frutos e inspirar confianza en que el trabajo colaborativo es posible. La única forma de superar la desconfianza y la inercia, es abrir una comunicación transparente, experimentando con iniciativas concretas donde todas las partes contribuyan con recursos propios, y donde se opere con normas que explícitamente promuevan la colaboración, una relación de largo plazo y el bienestar común por sobre la búsqueda de beneficios inmediatos.  Y sobre todo, celebrar y difundir casos de éxito que puedan ejercer como referentes a imitar.

_________________________

* La Creación de Valor Compartido” de Michael E. Porter y Mark R. Kramer, Harvard Business Review AL, enero-febrero 2011.

 

** Recomendamos el siguiente artículo que critica a la visión de Friedman: http://goo.gl/UYq3FK

 

***Programas como Deloitte Social Innovation Pioneers, GS Social Impact Fund, el programa Global Citizenship de HP, entre otros.

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